Aviso Importante

A partir de mi regreso a México, el 24 de noviembre de 2008, decidí dejar de publicar en este espacio, con la intención de respetar el cierre de un ciclo. Desde el mismo día, puedes visitar mis ocurrencias en Ernesto-BCN. ¡Gracias por tu visita!

jueves, 10 de abril de 2008

Astenia

Advertencia previa: No se sobresalte ninguno de los lectores que me guarde cierto afecto. (Los que no lo tienen, es más, los que ni me conocen, no se sientan discriminados, simplemente doy por descontado que no habrían de tener razón alguna para sobresaltarse.) Termino entonces la advertencia: no se sobresalten, ya que elegí hablar de este asunto no por padecerlo en lo particular, sino intrigado por sus efectos en lo general.

Ahora sí, dejando en claro que no estoy asténico, entro en materia. 

Reconozco que la palabrita resultó nueva para mí hace un mes. Así que, sin desconfiar en absoluto de la descripción de síntomas hecha por Juan Villoro en el texto que me ocupa, acudí como de costumbre al Diccionario de la RAE para ver si tenía algo que decir al respecto.

astenia. (Del gr. ἀσθένεια, debilidad).
1. f. Med. Falta o decaimiento de fuerzas caracterizado por apatía, fatiga física o ausencia de iniciativa.

Me topé con el término en un artículo titulado "Astenia primaveral", publicado por Juan Villoro el pasado 7 de marzo. [Como hice en otra ocasión, ofrezco liga oficial para suscriptores de Reforma.com, y liga no-oficial a mi versión "copi-peist" en Word.]

Eran los días antes de mi reciente viaje a México y, en sentido estricto, eran todavía los días previos al inicio de la primavera. Para mi fortuna, no me topé con enfermos de astenia en mi visita al país. (Quizá porque los agarré a todos de vacaciones, ¿será?)

Lo cierto es que aunque mi breve estancia no haya dado suficientes evidencias, la vida cotidiana aquí y allá (y en otros lares) sí dan alguno que otro atisbo. Así, de pronto me da la impresión de que la astenia pueda estarse transformando a raíz del calentamiento global, como advierte Villoro; en tal caso sus efectos serían entonces susceptibles de extenderse por todo el planeta y, peor aún, sin perdonar estaciones ni ciclos naturales.

Urge entonces no sólo una comisión para prevenirla... ¿Qué tal que mejor damos con una vacuna? Habrá que ponernos a trabajar en eso.

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