Aviso Importante

A partir de mi regreso a México, el 24 de noviembre de 2008, decidí dejar de publicar en este espacio, con la intención de respetar el cierre de un ciclo. Desde el mismo día, puedes visitar mis ocurrencias en Ernesto-BCN. ¡Gracias por tu visita!

martes, 29 de julio de 2008

Con Kiri en Tepoz


Decía en la entrada anterior que una de las cosas que hacen que la vida valga la pena es caminar la montaña. Eso hicimos M y yo con mi familia el domingo. Fuimos a Tlayacapan y subimos el Tlatoani. Por la tarde comimos en Tepoztlán. Una jornada genial. Al placer de respirar la naturaleza, súmese el goce de estar con la familia. Incluida la Catarina, que vino desde París para conocer al mismísimo Y, alias Kirikou. A reserva de que en estos días "cuelgue" algunas fotos de la montaña, comparto un par de instantáneas con mi adorado sobrino Kiri. 

sábado, 26 de julio de 2008

11 cosas...

... que hacen que la vida valga la pena?

Después de casi una semana sin publicar, ante los siempre amables ánimos de La Y y Luna, provocado por el reto de JuanPa, y motivado por las listas de Pichigato, Pixie y La Cordero, aquí voy. La idea es listar 11 cosas que hacen que la vida merezca la pena ser vivida. La lista que propongo es provisional, pues espero me queden aún años por vivir, lo cual deja abierta la posibilidad de que unas cosas sustituyan otras.

En fin, considerando lo vivido hasta ahora, aquí van mis 11 propuestas. (El orden es absolutamente intrascendente, es decir, no establece ninguna jerarquía ni prioridad.)

1. Escuchar en vivo el Huapango de Moncayo o la Obertura Solemne 1812 de Tchaikovsky.

2. Respirar, caminar, contemplar... la playa, la montaña, el bosque.

3. La creatividad del ser humano... particularmente ésa que se revela de modo tan peculiar en el arte: en un cuadro, una escultura, una composición musical, un poema, una novela, una obra de teatro, una película.

4. El amor. El que se da y que se recibe. El de mi familia. El de mis amigos. El de mi pareja. 

5. Estar enamorado... ser correspondido... Y esforzarse por mantenerse en ese estado, reforzándolo con amor.

6. La inevitabilidad de equivocarse... y la posibilidad de rectificar. La tranquilidad que produce pedir perdón.

7. La comida. El milagro de la comida que la naturaleza comparte con nosotros. Y el milagro de la comida que produce el ingenio del homo faber.

8. Descubrir la diversidad entre los seres humanos. Y experimentar no sólo el respeto hacia las diferencias, sino el amor por ellas. 

9. La risa. Reír solo. Reírse con alguien. Contemplar la risa de un niño. Y ¿por qué no? provocar la risa de otros.

10. El llanto. Llorar solo. Llorar con alguien. Acompañar a alguien en su llanto.

11. La experiencia de aprender, de descubrir algo nuevo. Ese instante de revelación que los mexicanos describimos con tanta claridad con la expresión "me cayó el veinte".

domingo, 20 de julio de 2008

No es lo mismo que (casi) veinte años después...

Aclaro en primer lugar: me gustó. Me pareció una película bien hecha, emocionante, divertida. Con sus detalles, con sus excesos, con sus carencias. Una buena película al fin y al cabo. Pasé un muy buen rato y sin duda la vería de nuevo. Pero...

No sé. Al final el Batman de El Caballero de la Noche no es el mío. Este Batman que pretende estar a la altura del siglo XXI no me termina de convencer. Mi sensación es que el verdadero Batman, con sus archienemigos, con su Ciudad Gótica, con su comisionado Gordon, con su inseparable Alfred, pertenece a un espacio y un tiempo que existen sin espacio y sin tiempo conocidos. Para mí, el mundo de Batman se parece al nuestro pero no es el nuestro. Una suerte de universo que puede ser paralelo al nuestro, pero que definitivamente no es el mismo. Y cuando el caballero oscuro o el fascinante demente de la sonrisa permanente aparecen inmersos en el mundo que vivo, algo no me cuadra. Cuando Ciudad Gótica es una mezcla de Nueva York con Chicago (y no una ciudad paralela a éstas), o cuando nos vemos forzados a ligar al Joker o Guasón con el crimen organizado real de nuestros días... para mí, algo falla; simplemente, no me convence del todo.

Reitero: me pareció, igual que Batman Inicia, una gran película. Sin embargo, hablando de Batman en la pantalla, me quedo con el de Tim Burton.

jueves, 17 de julio de 2008

Bienvenido Güelcom

Fue encontrarse por primera vez con la seguridad de estar ante buenos conocidos. Incluso sus voces fueron casi exactamente las que hasta ayer solían acompañar sus palabras cada vez que les escuchaba través de sus blogs.

Cuando iba camino a la Condesa pensaba en lo curioso, lo extraño, lo emocionante, lo valioso del encuentro que me esperaba. No era la bienvenida de los cuates del trabajo, o los viejos amigos de la escuela. No era la usual reunión entre quienes están unidos por un amplio campo de experiencias compartidas a lo largo del tiempo y el espacio. Y, sin embargo, era consciente de ir hacia un encuentro poderoso. Para mí era evidente que teníamos pocas cosas en común. Ahí radicaba justamente la clave. Lo que me entusiasmaba, lo que me movía, era la claridad de ir a un encuentro absolutamente desinteresado. Nada me obligaba. Simplemente quería compartir un rato con ell@s.

Ell@s ya se conocían. Ya habían pasado por la experiencia de ese primer encuentro. Y quizá eso ayudó. O quizá no. Da igual. El hecho es que, desde el primer saludo, estaba claro: me encontraba entre buenos conocidos. Y pasé tres horas en excelente compañía. Con buena charla. Con mis tropiezos también de los primeros encuentros, sin duda. Con la frescura de estar simplemente porque a uno se le da la gana compartir un rato con alguien. Pero, sobre todo, con la satisfacción de confirmar sus voces, sus sonrisas, sus gestos... Que resultan a partir de hoy tan poderosos cuando leo lo que cada quien con su peculiar estilo comparte a través de sus ventanas digitales.

Gracias JuanPa. Gracias Cordero. Gracias Pixie.

PD. Hay más que decir, sin duda. Pero dejo por el momento esta primera emoción.

domingo, 13 de julio de 2008

Mi barrio

Me encanta mi País. Me encanta su gente. Su sencillez. Su transparencia. Esta mañana asoma un sol peculiar. Un sol como hace días no se mostraba. La luz que irradia me deja descubrir como por primera vez mi barrio. Lo he caminado un rato como quizá nunca lo había hecho. Una mañana de domingo -muy de mañana- permite ver, oler, sentir mi barrio de un modo distinto. Y renueva mi amor por este País. Por su gente. Sus colores. (Los de los pequeños parques, el mercado, las fachadas de entrañables casas casi en ruinas contrastando con los edificios que siguen brotando cada día.) Sus melodías. (Las de las aves, las risas, los anafres, los árboles al viento; las de los desentonados pero emocionadas guitarras, voces y panderos en la iglesia.) Sus olores. (Los de la comida a través de las ventanas y en los tempraneros puestos de las esquinas, los del pavimento todavía húmedo por la lluvia, pero aún sin ser saturado por los automóviles.)

A veces, lo he dicho en otras ocasiones, me duele mi País. Es inevitable. Duele el dolor de quienes queremos. Pero hoy está brillando el sol ahí afuera. Hoy se aparta el dolor. Hoy gozo que me encanta mi pueblo.

Apunte. El viernes fue otro día importante. Mi querido hermano se une a las filas de quienes, como dice un buen amigo, habitan en adelante los "tas". Hablamos por teléfono un rato ese día, compartimos algo sobre las complejas emociones de ese vivir lejos y regresar por momentos. Decíamos que un poco es como si uno se perdiera fragmentos de una película, mientras el resto tampoco ha visto escenas de la que uno ha vivido. El asunto no deja de ser emocionante. Aprovecho para reiterarlo, hermano: felicidades por esas tres primeras décadas. Un nuevo abrazo hasta Vancouver. Te quiero y te admiro.

miércoles, 9 de julio de 2008

En marcha

Las cosas van marchando. Por momentos me desespero, quisiera que todo fuera más rápido. Pero me detengo, respiro, echo un vistazo dentro, recuerdo, exploro, tomo fuerzas, salgo, echo un vistazo fuera... y sigo adelante. Más fuerte. Con más ganas. Más consciente de mi pequeñez. Con más deseos de seguir construyendo.

En el mundo de lo laboral... Algunas cosas no han sucedido como lo había visualizado. A la distancia idealicé y hoy, en medio de las cosas, encuentro obstáculos que no había imaginado. Por el momento, es cosa de seguir reconociendo el terreno. Y tomar decisiones.

En otras cosas... Quedan varias "bienvenidas" pendientes. Una de ellas particularmente especial pues, a diferencia del resto, no supone un reencuentro. En una semana está programada la blogger-güelcom. Algunos ya han dejado ver sus intenciones de apersonarse el día 16 (exactamente en una semana). Queda por concretar hora y lugar. Si la motivación no ha decaído, se aceptan sugerencias pa' cerrar los detalles de la convocatoria. Y, por supuesto, la invitación sigue abierta. 

Y en ese tenor... En un arranque de locura sería capaz de organizar un blogger-encuentro en las costas del Golfo. ¿Cuánto se hace del DF a Coatza?

lunes, 7 de julio de 2008

Poco a poco

Creo que no es tan complicado. Eso sí: se requiere esfuerzo, dedicación. No desesperar. Ser paciente y estar atento a las propias reacciones, a la voz que desde dentro insiste y no se da por vencida.

Es cosa de dejar el corazón alerta, de mantener abierta la piel. Atender a la luna. Escuchar la música del viento. Dejar que fluya el caudal creativo que nos une. Y, de nuevo, no desesperar.

Apunte. El sábado, una agradable comida sorpresa de bienvenida con familia y algunos amigos, que terminó pasada la medianoche con todo y Mariachi. El domingo, comida de bienvenida con la familia política, que remató con un ameno par de horas de karaoke. Gracias a todos los involucrados.

sábado, 5 de julio de 2008

Rutinas

Es evidente que estoy feliz de estar en México. Aún así, hay cosas que han hecho difícil el regreso. Una, que puede parecer trivial, es el sol. Me falta luz. Reviso el pronóstico y los días que vienen pintan igual. Si acaso a media mañana asoman tímidos algunos cuantos rayos de sol. Otra, la temida inercia de las rutinas. Por momentos me descubro cayendo en ellas y perdiendo ese espíritu que me ha hecho renacer. Descubro que quizá el remedio es inventarme rutinas de reacción: rutinas para responder, para contrarrestar. Una, por ejemplo, es este espacio y las visitas a las ventanas de los digitales compañeros de viaje. Otra, la música. Respuesta, ha sido siempre, pero hoy es indispensable como pauta para programarme, para visualizar la conciliación necesaria entre mi propia historia y lo que he venido construyendo.

miércoles, 2 de julio de 2008

DF

Ya estoy en el nublado y lluvioso DF. Emocionado. Y con algunas secuelas del jet lag.

Es momento de empezar a poner al día muchas cosas. Entre tanto, no sé si podré actualizar este espacio. Lo intentaré. Espero que si me tardo, tengas paciencia.

martes, 1 de julio de 2008

Conectando con poca conexión en JFK

Sí, suena extraño, paradójico o hasta ridículo. Me explicaré. Estoy en el aeropuerto JFK de NY. Aterricé a las 12.45 PM, hora local. La salida de mi vuelo hacia el DF está programada a las 5.55 PM. (La conexión no fue tan breve como creía, ya se ve.) Una vez atravesado el control de pasaportes, recibido y re-entregado el equipaje, y superados nuevamente los controles de seguridad, me encuentro en la Terminal 3, para esperar mi nuevo vuelo. ¿Qué se puede hacer? Esto es un infinito centro comercial. No se trata de una mera provocación para el consumo. Estoy hablando de una presencia tan invasora de los comercios que me agobio de describirlo. Poco espacio para cualquier cosa que no sea consumir. Y cuando encuentro una sala relativamente tranquila, ¡no existe manera de conectarse a internet! ¡Increíble! ¡Estoy hablando de JFK! Recorro varias. Algunas llenas, algunos pasillos más o menos despejados. Y nada. Al final, estoy en la Sala 6, donde en un rato se abordará un vuelo hacia Salt Lake City. Una sala medianamente ocupada donde ¡milagrosamente hay red inalámbrica!

Toda esta búsqueda era para revisar correos, matar un poco de tiempo y, sobre todo, para escribir aquí un par de líneas. Decir que estoy emocionado. Que lo de las dos lágrimas sucedió casi como lo describí en la entrada anterior. (Casi porque no fueron una y una, fueron muchas y muchas.) Que seguramente en el vuelo que sigue esas emociones seguirán revoloteando. Que quiero llegar a México, tanto como ya echo de menos Barcelona. Que conforme pasan los minutos, me angustia no ser capaz de conservar lo que he descubierto, y dejarme devorar por la inercia, por los itenerarios. No será fácil. Pero estoy convencido de que el esfuerzo por cuidar esto que he venido descubriendo, bien vale la pena.

Por lo pronto, ya estoy más cerca.

How about love?

Si todo va de acuerdo con itinerario, cuando esta entrada se publique estaré volando rumbo a la Ciudad de México, con breve escala de conexión en Nueva York. Puedo imaginar el vuelo: escapará sin duda al menos un par de lágrimas. Una será de alegría, por supuesto: vuelo hacia ti bb, hacia buena parte de la familia, hacia entrañables amigos, hacia el mundo donde por más de tres décadas me he construido, al que inevitablemente pertenezco y al que quisiera aportar algo. Las causas de la otra lágrima son más difíciles de describir: puede que sea la nostalgia, la melancolía; la conciencia de cerrar un ciclo y dejar atrás un espacio-tiempo que resultó tan impredecible como apasionante.

¿Cómo medir el tiempo? ¿Cómo medir esta estancia en Barcelona? Quizá "medir" suena extraño, pero en el fondo es la idea que subyace en muchas de esas preguntas -bienintencionadas todas- que hará la gente en los próximos días.

¿En número de clases? ¿En aprendizajes concretos obtenidos durante el curso de doctorado? ¿En lugares visitados? ¿En gente conocida? ¿En días? ¿En número de piezas de equipaje para el regreso?

Es claro que lo que mejor ayudaría a "evaluar" lo que ha pasado de septiembre a hoy son solamente aspectos intangibles dentro y fuera de mí, de éste y del otro lado del océano. Intangibles e incluso indecibles, a falta de un vocabulario y una gramática que resulten medianamente satisfactorios.

Por eso, prefiero explorar una posible respuesta: ¿qué tal en amor?

lunes, 30 de junio de 2008

España

Quiero escribir algo pero me cuesta trabajo. No logro encontrar palabras, pese a lo mucho que me revolotea dentro.

Vaya forma más peculiar e intensa de cerrar estos meses en España que viendo a su seleccionado coronarse campeón de Europa. Como citan algunos titulares esta mañana, España se volvió loca, de alegría, claro está.

Como muchos, pensé que el festejo en Cataluña sería insignificante. Aquí no hubo pantallas gigantes. Pero la gente sí que salió a las calles. Pasada la una de la mañana, andando del barrio de Gracia a mi habitación en los límites de Ciutat Vella y Exiample, fui testigo de la alegría de muchos.

Mientras caminaba, un universo de imágenes desfiló dentro de mí. De todo un poco. Cito tres, estrechamente relacionadas con este país.

1985. Concursando en la final de declamación en tercero de primaria... "Ya se está el baile arreglando. / Y el gaitero, ¿dónde está? / -Está a su madre enterrando, / pero enseguida vendrá. / -Y ¿vendrá? -Pues ¿qué ha de hacer? / Cumpliendo con su deber / vedle con la gaita..., pero / ¡cómo traerá el corazón / el gaitero, / el gaitero de Gijón!" Esa vez el melodrama no dio los frutos de "Mamá, soy Paquito" dos años antes.

1986. Mi tía Tithy, mi hermano Rodrigo y yo, caminando por las calles de Madrid. El parque del Retiro, con un calor de 40 grados. La visita al zoo. Los lienzos comprados en El Prado, perdidos y hallados en una cabina telefónica.

1991. Los días de "trovador" en la preparatoria... "A mí me gusta el pinpiririnpinpín / de la botella el pampararampampán / con el pimpiririnpimpín / con el pampararampampán / el que no beba vino será un animal."

Vuelvo al presente. 2008. Quedan menos de 24 horas para que aborde el avión en que atravesaré el océano Atlántico. Y vaya que ansío volver. Pero ya estoy echando mucho de menos este lugar. He dicho que Barcelona se ha convertido en una actitud. Y lo sostengo. Pero España se ha convertido en algo más. Barcelona (como ciudad) ha sido el escenario, España una protagonista. Lo ha sido a través de su gente, la del norte y la del sur. (Y sobre todo a través de quienes me abrieron las puertas de su afecto.) Esa gente que me ha permitido contemplar algún fragmento del país, que me acercaron su visión de España. Con sus contrariedades, con lo que les confronta pero también con lo que les une. Aunque eso que les une a veces sea algo tan aparentemente accesorio como el futbol.

sábado, 28 de junio de 2008

BCN BSO

Siguiendo la cuenta atrás, esta mañana amanecí con la idea de materializar uno de esos tópicos que, pese a ser lugares comunes, pueden ser muy poderosos. Me refiero a esa idea de la banda sonora que nos vamos construyendo a lo largo de nuestras vidas. Me decidí a integrar la banda sonora original de estos meses en Barcelona. Como toda banda sonora, mi iniciativa queda limitada por los 80 minutos de un disco compacto convencional, por lo cual la discriminación resulta inevitable; intenté, de cualquier modo, dejar las referencias fundamentales y representativas.

1. Para el prólogo de la historia, este tema de Yann Tiersen, tomado de la b.s.o. de Amelie. La pieza ha estado siempre conmigo, al despertar, al irme a dormir, y fue esencial en la programación mental que me hice antes de salir de mi pueblo.


2. Los créditos iniciales, que se proyectarían durante el vuelo a Barcelona, pueden musicalizarse con un tema de Piazzolla: Sur: Regreso al Amor, particularmente la grabación del compositor en el álbum La Camorra. No encontré una versión completa en línea. Pero aquí hay un fragmento, tomado de Assassination Tango.

3. Un tema de La Misión, cuya música he citado con frecuencia, acompaña la visita al sntuario y la montaña de Montserrat: En la tierra como en el cielo


4. Una pieza mítica. Un tópico, incluso. Pero sus acordes siempre resuenan en mi cabezaa cuando camino por las Ramblas, o cuando ando de guía de turistas: Barcelona Nights, de Ottmar Liebert.


5. Uno de mis descubrimientos en Barcelona, a través de una de mis escapadas a el Palau de la Música, fue la Sinfonía de los Temperamentos de Nielsen. En mi b.s.o. aparecería el cuarto movimiento, pero tampoco conseguí una muestra en línea. Esa sí la quedo a deber.

6. La inspiración para estudiar suele ir acompañada de Philip Glass. Una de las básicas, sin duda, el tema de la película The Hours.


7. Esta podría llamarse en mi peli "El Tema de M". [Sé que es una de tus favoritas bb, pero además, desde que llegué, escucharla es increíblemente poderoso, emocionante... La letra nunca antes había tenido tanto sentido para mí.] En realidad, se llama Te mando flores, del colombiano Fonseca.


8. Esta pieza estaba también en la música con la que me programé para venir. Pero aquí se volvió más grande, después de que, cuando M vino en diciembre, fuimos a Delirium, del Cirque du Soleil, en su paso por el Palau Sant Jordi: La Nova Alegria.


9. El Huapango de Moncayo es otra de esas piezas que se potenció con la distancia de mi tierra, como describí en otra entrada. Como no encuentro en línea la versión que me acompaña y me emociona, y como la de Luis Cobos que se consigue tan a la mano no me gusta, dejo esta, de Liliana Felipe: una versión diferente, divertida e inteligente.


10. Once fue una película que marcó también mi estancia. Incluyo Falling Slowly por ser la más representativa (hasta lloré cuando ganaron el Oscar por mejor canción, jaja). 


11. August Rush la vi primero en el avión durante mi escapada a México de Semana Santa. A los pocos días de mi llegada la estrenaron allá y repetí, ahora con M. Como conté antes, es una de esas pelis que me hacen chillar a todo lo que da. La b.s.o. se la di como regalo de aniversario a M (con auxilio de mi madre) pero yo todavía no la tengo en mi iTunes. Sin embargo, gracias al internet, de vez en cuando me encanta escuchar alguna pieza, como Something Inside.


12. El dueto Amaral fue otro de mis hallazgos en estos meses. Muchas rolas me molan. Pero No soy como tú ilustra bien las crisis, los conflictos que también ha significado mi explorar a lo largo de estos meses.


13. En mis escapadas matutinas a la playa, procuro acompañar un rato el sonido de las olas con las 10 Easy Pieces for Piano de Zbigniew Preisner. En especial, A good moring melody. (Otra que quedo a deber, pues no conseguí ligas.)

14. La última secuencia de la experiencia está por vivirse: el vuelo de regreso. Ahí se escuchará sin duda Vuelvo al Sur (sobre la cual ya he dicho algo), pero en la reciente grabación de Teresa Salgueiro. 

15. Para los créditos finales, una canción reciente, muy sencilla, pero que resume no sólo diez meses en Barcelona, sino también diez años de conocer a Mariana. Una canción que, además, mira al futuro: Vuelvo a comenzar.


Bonus Track. La banda sonora lleva una pista adicional, de regalo. Pero ésta será revelada aquí hasta el día 1, cuando el avión ya esté en el aire. La entrada ya ha sido programada. Mientras tanto, me dispongo a armar el equipaje. 

viernes, 27 de junio de 2008

Paréntesis sobre la atención

Paréntesis en estas nostalgias previas al viaje. (Paréntesis que con todo derecho más de una persona agradecerá.) Leo el artículo publicado hoy por Juan Villoro en Reforma. Como de costumbre, sin desperdicio. Las ideas que aporta encajan, además, con una cuestión que me tiene enganchado desde hace meses... y que ya se convierte en pauta para mi proyecto de tesis doctoral.

El texto se desarrolla en torno a las diferencias entre leer cine y leer televisión. Villoro recuerda que apenas hace tres lustros que el público mexicano empezó su regreso a las salas de cine, tras una década de estar lejos de las grandes pantallas (y refugiado ante la televisión y el video). [Aunque las causas de este distanciamiento no son materia del texto que nos ocupa, es sin duda interesante reflexionar sobre ellas.]

Las características de cada medio condicionan lecturas absolutamente distintas. Y recluirnos ante la pantalla chica modificó nuestra forma de contemplar la grande:
Durante unos 10 años mucha gente perdió la habilidad de concentrarse ante una película. Cuando los mausoleos de 500 butacas se reconvirtieron en rutilantes multicinemas, presenciamos un experimento antropológico: la conducta de la gente había cambiado; ahora veía el cine visto con la desatención propia de la tele.
Y me parece que se abre así un círculo vicioso: cierto cine termina por imitar el discurso de la televisión, pues se piensa ya como producto que habrá de terminar en el salón de una casa. (Aunque como el mismo Villoro reconoce hay también una cierta televisión que imita ejemplarmente las cualidades de cierto cine.)
Una película reclama la atención que debemos conceder a un mundo paralelo. En cambio, la televisión sucede mientras planchamos o hablamos por teléfono; su fuerza depende de comunicar de manera ambiental, sin que prestemos demasiada atención.
El escritor mexicano sugiere que la televisión "pide ser vista al modo de un acuario; en cambio, el cine equivale a una inmersión submarina". Tras el regreso masivo a las salas de cine, parece que algunos hemos recuperado la costumbre de ver cine: nos parecen chocantes, entonces, ciertas cosas mostradas como si estuviésemos ante un televisor. Un detalle de eso que marca la diferencia: el silencio contra el ruido.

Apunte importante. Hoy se cumplen 16 años de que nació la benjamina de la familia. Para mis colegas de la preparatoria, que la vieron nacer, verla es evidencia irrefutable de que estamos haciéndonos viejos. Algo semejante les sucede a mis compañeros de la licenciatura, quienes alegremente jugaban con ella cuando nos reuníamos en la casa para hacer trabajos. Por estas horas, la pequeña anda paseando con mamá por las calles de Nueva York, celebrando este aniversario. Dios mediante estaremos todos la próxima semana en el D.F. y podremos abrazarnos y festejarlo juntos. Entre tanto, la celebro aquí y comparto mi alegría.
From DIALOGO DE BA...
[Aquí, trepados en la banca-nube, en enero de 2007.]

jueves, 26 de junio de 2008

Agradecimiento


Busco palabras... pero las que tengo disponibles son insuficientes. Puedo decir que estoy contento, entusiasmado, ilusionado. Que me siento feliz. No sé si estas palabras describan realmente mi estado, pero las arrojo a falta de otras mejores. Hay una que sí parece ser clara, contundente. Que parece pequeña pero que encierra un significado infinito, como sabe todo aquel que la ha pronunciado con el alma: Gracias.

Al medio día estuve en la Universidad. Salí, como siempre, renovado, con mucha energía, con ganas de tantas cosas. Camino a casa, con el sol quemando sin misericordia, escuchando la Obertura Solemne 1812 en el iPod, pensando en la noche de anoche oyendo jazz tendido en el Parque de la Ciudadela, imaginando mi cercano viaje a México... me di cuenta, una vez más, de lo afortunado que soy. 

Se evidenciaron una vez más las inmensas bendiciones que he recibido. Y pensé en esa imagen ante la que me rendí a las pocas semanas de mi llegada a este país... la imagen del sol en la montaña (imagen que aparece más abajo, en el costado derecho de este blog)... Ahí, en Montserrat, viví una de las místicas experiencias con las que iniciaría esta travesía. Ahí, hice un resumen de mí mismo y agradecí a Dios (mirándolo de frente bajo ese resplandeciente sol) el sinfín de bendiciones que ha puesto en mi camino a lo largo de toda mi vida. Aquellas que he comprendido a tiempo y también las que no he sido capaz de reconocer en su momento. Aquellas que habrían de venir (y han seguido llegando) y las que seguro están todavía en el camino.

En general, toda mi vida he intentado tener presente ese sentido de agradecimiento. Seguro que hay días en que el ajetreo me hace pasarlo por alto. Pero siempre es buen momento para hacer una pausa, echar un vistazo atrás, agradecer... y continuar.

Apunte sobre el blog. Lo prometí ayer, así que lo cumplo... Desde mi llegada a esta ciudad he recuperado y descubierto en mí cosas que no caben en palabras. Por eso, este blog siempre será ernestoenbarcelona; porque Barcelona dejó de ser una ciudad para convertirse en una actitud. Quizá en estos días previos al regreso tenga oportunidad de extenderme en esto y explicar un poco mejor en qué consiste esa actitud. Lo que sí cambiaré, seguramente, es el título que ves en el encabezado: eso de Diario de Barcelona se convertirá pronto en otra cosa. Ya ando trabajando en ello.

miércoles, 25 de junio de 2008

Ventanas

Hace un rato salí a dar una vuelta. Camino de regreso, pensaba en el origen y destino de este blog. Pensaba en lo que me movió a iniciarlo y en las insospechadas consecuencias que ha traído consigo. Llego y leo en un par de comentarios que me dejaron en la entrada anterior, ideas claramente conectadas con lo que venía pensando escribir.

Hace seis meses yo no sabía exactamente qué era un blog. Se trataba de un mundo que me era ajeno. Empezar el mío fue casual, mientras hacía experimentos para un proyecto académico. Cuando descubrí cómo funcionaba esto, inicié mi diario digital, como dice la descripción en el encabezado, como un "intento por reseñar la experiencia" de mi estancia por acá. Era "un esfuerzo por acercarme y acercarte", pensado concretamente en mi gente, mi familia, mis amigos. Era una manera de contar esas cosas que de pronto suceden y que, estando en mi ciudad, seguramente contaría de inmediato, por teléfono, en un café, en una reunión en casa. Era una manera de evitar escribir lo mismo muchas veces en distintos correos electrónicos, y evitar también los correos masivos. Era abrir una ventana para el que quisiera, el que tuviera ganas, el que tuviera tiempo. Así funcionó al inicio.

De pronto, me encontré leyendo a través de las ventanas de otros. Dejando uno que otro comentario en algunas de ellas. Y así también se asomaron acá miradas que me eran desconocidas. Sin comprender cómo, se fue desarrollando entre leedores y escribidores una cierta comunión. Del mismo modo que yo me emocionaba siguiendo las historias de otros, había quienes hacían lo propio con mi relato.

Hoy, a seis meses de iniciado el blog, es claro que sus alcances se han transformado. Sigue siendo ventana para los que me esperan y los que tengo lejos, pero también para quienes deciden acercarse con el mismo afecto y respeto que yo he intentado imprimir a mi paso por la blogósfera. Y además lo es ya (y espero lo siga siendo) para quienes he conocido de este lado y que, al cruzar el charco, serán entonces quienes me queden lejos.

Sobre el nombre del blog ya lo he decidido: el título cambiará un poco... pero la dirección se quedará igual, no tengo duda. Mañana espero escribir un poco sobre ello.

martes, 24 de junio de 2008

Vuelvo

Comienza la cuenta atrás. Y con ella, como he venido diciendo, los recuentos. Tal vez soy un exagerado. ¿Qué son nueve o diez meses?
Vuelvo al Sur, 
como se vuelve siempre al amor; 
vuelvo a vos, 
con mi deseo, con mi temor.
Y por un momento las emociones engañan. De pronto, la sensación de "tener que" volver. Y no es que el "querer" desaparezca. El deseo, la urgencia de volver late con fuerza. Pero también la ingenua ilusión de extender este paréntesis. De prolongar el silencio que me encontró y en el que me encuentro. ¿En qué equipaje puedo meterlo? Para llevarme un trozo y poder evocarlo cuando haga falta. Refugiarme en su inmensidad y conservar al que soy. El que había olvidado.
Llevo el Sur, 
como un destino del corazón; 
soy del Sur, 
como los aires del bandoneón. 
En cierto modo nunca me fui. Y es que ese destino está tan marcado aquí dentro que por grande que fuese la distancia, he estado ahí. Fue solo un espacio en el tiempo. En cierto modo el tiempo se detuvo. Me brindó la oportunidad de salir de su ruta vertiginosa y caminar por otra vereda. Y se acerca el momento de retomar aquel ajetreado camino. Ingenuamente espero que todo ahí esté como cuando lo dejé. Y quizá con la misma ingenuidad aquello esperará encontrarme intacto. Pero en el fondo, tanto lo que hay en aquella ruta como yo, sabemos que no es así. Que hemos cambiado. Que el tiempo no se detuvo. Que sí me fui. Aunque fuese por un rato. Pero a pesar de las transformaciones, grandes o pequeñas, evidentes o imperceptibles, ciertas cosas se llevan como destino en el corazón.
Sueño el Sur, 
inmensa luna, cielo al revés; 
busco el Sur, 
el tiempo abierto, y su después. 
Tiempo abierto. ¿Y su después? Vuelvo al Sur. Y aunque después he de volver también a este puerto, es claro que algo termina. El próximo viaje al Norte será distinto. Éste, se desvanecerá en unos días. Algo queda. Como siempre. Pero también algo se va. Y queda en uno conservar lo que se pueda.

[Paréntesis: Mientras escribo, otro tango, uno de los de siempre, se aparece en mi cabeza... Tengo miedo del encuentro / con el pasado que vuelve / a enfrentarse con mi vida. Deseos y temores se mezclan. Se vuelven inseparables. Indistinguibles unos de otros. ¿Son cosas distintas? Son lo mismo.] 

Lo cierto es que tengo esta manía con los ciclos, los comienzos, los finales... Aunque sea para que la vida tenga otro sabor. Eso explica, quizá, mi obsesión por registrar cosas, por encontrar patrones temporales, por conectar unas cosas con otras, por darle ese toque de relato a lo que, posiblemente, no son más que fragmentos. El hecho es que en una semana, a estas horas, estaré volando rumbo al sur.
Vuelvo al Sur, 
llevo el Sur, 
te quiero Sur...
Apunte: Vuelvo al Sur es una canción con música de Astor Piazzolla y letra de Fernando Solanas. La versión que escuchas está en voz de su intérprete original en la banda sonora que Piazzolla dio a la película Sur, de 1988. Los Gotan Project tienen una versión deliciosa en La Revancha del Tango.

P.D. Anoche la verbena fue interesante. En los barrios, las hogueras en atmósfera de pueblo. Era curioso caminar por el Eixample y toparse en un cruce con la hoguera encendida y los vecinos conviviendo alegremente en largas mesas, mientras los chicos lanzaban petardos al fuego. Abajo, en la playa, la multitud era impresionante. El ambiente de fiesta, por supuesto. En toda la ciudad, tronido de petardos toda la noche. 

domingo, 22 de junio de 2008

Siguiendo con el recuento

Hace unos días titulaba una entrada como "Recuento". De alguna manera todas las entradas de aquí a que termine el mes podrían llevar ese nombre. Se vuelven interminables las revisiones, el repaso de los días, la reflexión sobre el camino que se ha venido trazando.

Llegué para instalarme en esta ciudad el 18 de septiembre del año pasado. Barcelona me recibía de manteles largos, ya que arrancaban las celebraciones que culminarían en la fiesta mayor de la ciudad, el 24 de septiembre, día de la Virgen de la Merced. Además de los gigantes y las sardanas, me impresionó uno de los símbolos de las festividades de la Mercè: el correfoc, desfile de diablos y dragones lanzando fuego por las calles.

Esta semana, nueve meses después, inicio el cierre de la primera etapa de esto que he insistido en llamar "exilio temporal voluntario". Y arranca la despedida con otra fiesta: la noche de San Juan. De lunes a martes será la noche "más corta" del año. (Lo entrecomillo porque en estricto sentido astronómico fue anoche.) Me entero que en estas latitudes las fiestas son toda una experiencia. Uno de los símbolos, nuevamente, es el fuego: petardos, fuegos pirotécnicos y hogueras iluminarán la noche y servirán para ahuyentar a los espíritus de la oscuridad. Junto con el fuego, el agua y las hierbas medicinales ayudarán a completar la purificación.

En la noche de San Juan, lo sagrado y lo profano se mezclan, como tantas veces, en una celebración que al final es sobre lo humano, eso que es tan místico como terrenal; tan mágico, como fascinantemente ordinario. Mañana a estas horas, estaré arrojando a alguna hoguera todo aquello que me estorba, seguro de que mientras se consuma en las llamas ayudará a que renazca todo aquello que me alienta.

Con la fiesta de San Juan comenzará el viaje de regreso. Y una intensa semana de recuentos, por lo que desde ahora doy gracias a Dios por todo lo que habré de incluir en en ellos.

viernes, 20 de junio de 2008

Tarde, pero aquí va

Cuando hace nueve meses salí del D.F. rumbo a Barcelona, traje conmigo algunas cosas indispensables. Elementos que, en su sencillez, me permitieran estar cerca a pesar de estar tan lejos. Unas cuantas fotos, algunos recados, sonidos, objetos a veces sin valor aparente, pero todos cargados de significados. 

Entre esos elementos, una impresión en dos páginas, de una lista que recibí por correo electrónico hace más de año y medio. Una lista que cuando leí por primera vez, me estremeció hasta lo más profundo, me emocionó de alegría hasta las lágrimas. La imprimí de inmediato en la oficina y, nada más llegar a casa, la coloqué en el corcho sobre mi escritorio, a la vista, junto con todos esos post-its y recordatorios de pendientes... Por su tamaño, estas dos páginas siempre destacaban, recordándome algo esencial en mi vida: mi familia. Estando en México, ese recordatorio me mantenía cerca de mi familia, tanto de que quienes viven en la misma ciudad, pero también –y sobre todo– de los que viven lejos de ahí. 

Esa lista está hoy aquí, en el corcho de mi habitación en Barcelona. Y me ayuda a estar cerca de mis papás y mis hermanos. Y a pesar de estar ahí, tan a la vista, el ajetreo desbordado de estos días me hizo recordar muy tarde que hoy es cumpleaños de su autora.

Diversas circunstancias me han impedido lograr comunicarme con ella. He dejado algunos mensajes en un par de teléfonos. Llego hace un rato a casa y veo que ha visitado el blog y me ha dejado bellísimos –como siempre– mensajes. Así que, tarde, pero te abrazo hermosa Tía Catarina, desde acá.

Y te celebro reproduciendo algunas cosas de esa lista que nos enviaste poco antes de tu boda, recordando, como tú misma advertiste en su momento, que "cada frase contiene una cantidad enorme de imágenes y emociones":
Los años nuevos 

Echando cobijas, construyendo castillos

El sonido de las llaves de Papá cuando va a llegar

Acostarnos todos en la cama una mañana de fin de semana, y mamá contando chistes... el cachetón del puro

Las vacaciones increíbles

Nunca dejemos de sembrar en el jardín de esta fortaleza...
Cuando hablabas de "esta fortaleza" te referías, claro, a esta familia. Así que aquí estoy, sembrando. Sabes cuánto te quiero pequeña. 

Recuento

Estos días he ido muy liado pero contento y entusiasmado. Cuatro colegas mexicanos andan por acá cerrando un viaje por Europa, y yo feliz ando de guía de turistas (que casi no se me da, jaja). Además han resultado visitantes muy interesados en todo y la verdad es que la charla ha sido extraordinaria.

Entre ir pa'rriba y pa'bajo, he tenido algunas citas con académicos de la facultad para ir conversando sobre mis ocurrencias para los proyectos de investigación del segundo año de doctorado. ¡Conversaciones de sueño, en verdad! Pensando en voz alta con ellos, usándolos como espejo para ver por dónde se pueden mover mis ideas, he ido descubriendo líneas apasionantes. Compruebo que traigo un hervidero loco de posibilidades en la cabeza y llega el momento de irlas enfriando, poniéndolas en papel con cierto argumento y jerarquizando porque, ciertamente, no puedo hacer todo al mismo tiempo y con la misma intensidad.

Por lo pronto, hoy viernes es mi último día como anfitrión. El calor desde ayer marcó con claridad la llegada del verano, así que me llevo a los cuates a la playa. A ver de a cómo nos toca, pues además de ser viernes, inician las vacaciones de los chavales y la ciudad está, como siempre, hasta el tope de turistas.

Apunte. Las nostalgias recogidas en las dos entradas anteriores resultaron particularmente emotivas para más de uno (incluido yo mismo, por supuesto). Y sin duda fue así porque de recuerdos e imágenes nos construimos, aunque a veces el ritmo de la vida nos haga olvidarlo o perderlo de vista. Personalmente, he confesado ya aquí más de una vez mis enormes dificultades para recordar las cosas. Y he dicho también que es quizá por eso que escribo. Para no olvidar. Gracias "Y", Lau y JuanPa por las emociones compartidas a través del blog en este par de días.