Aviso Importante

A partir de mi regreso a México, el 24 de noviembre de 2008, decidí dejar de publicar en este espacio, con la intención de respetar el cierre de un ciclo. Desde el mismo día, puedes visitar mis ocurrencias en Ernesto-BCN. ¡Gracias por tu visita!
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jueves, 20 de noviembre de 2008

Tres notas sobre este jueves

Un día simplemente intenso. Lleno de cosas. Supongo que así serán ya los tres que me restan. Muchos pendientes todavía por atender aquí. Varias cosas por enviar al trabajo en México. También uno que otro encargo, para variar. Y esta necesidad inmensa de extender un poco algunos de los instantes que aún quedan. Del caudal de cosas que me ocuparon hoy, comparto aquí tres que son dignas de este espacio. 

Los malos...

Al salir de casa tomé mi diario ADN y, como siempre, empecé por la última página, con la columna The End. El texto de Mariola Cubells, titulado Malos que te rodean, me pareció impecable y de inmediato me dije: esto va pa' el blog. Como no me atrevo a editarlo, lo comparto completo. Advierto que aparecen algunas referencias a hechos concretos que han tenido mucha difusión por acá, pero creo que su contenido es perfectamente claro. (Puede leerse el texto en su fuente original, aquí.)
Quizá nunca les leyeron cuentos de niños. Y por eso son malos. Tienen el alma de acero alemán y las entrañas podridas y enrevesadas. Quizá nadie les besa, ni pueden acurrucarse nunca en ningún regazo. Y por eso un día queman a una mendiga en un cajero automático y sonríen incluso cuando les condenan y otro día le revientan el corazón al joven Álvaro en la puerta de la discoteca en la que trabajan y luego se van a la casa lóbrega en la que viven y sienten que el mundo es un lugar más seguro con ellos.

Son malos. Y lo pueblan todo, los rascacielos y las praderas, los despachos y las ventanillas, y ya ven, las puertas de las discotecas, y las entrañables veladas familiares. Una los puede tener al lado y no percatarse porque saben esconder la bilis, amagar la ira, no hacerse notar. Pero si te fijas los puedes descubrir, porque nunca dejan pasar el sol de lo opacos que son. Nunca rozan la belleza como decía Aute, y su mirada es turbia. Pero te has de fijar, si no, nada.

No están en las películas, ni en la literatura, están en tu vida, y en la de los tuyos. A veces también dañan de muerte a un bebé rubio inglés de 17 meses, o violan y machacan a una niña ecuatoriana de siete. A veces son mujeres, ricos, adolescentes, pobres, ateos, feligreses, y a veces son casi niños. A veces adulteran la leche en China para hacerla más rentable. Tampoco creo que nadie les cantara de pequeños, ni creo que lean nunca poesía, ni que oigan sinfonías ni boleros. Quizá los tengas al lado.
Quizá lo que más me gustó del texto es la salida implícita. Esa estrecha relación —fundamental, me parece— entre el bien y la belleza. Y hablando de belleza, leía yo este texto mientras buscaba un lugar donde inspirarme para escribir y perderme un rato escuchando música en mi iPod. En esas andaba cuando me topé con...

Un complot musical en el parque...

Aprovechando que no está muy lejos de casa, me lancé al Parque Güell para perderme un rato en sus veredas y escribir bajo la sombra de sus árboles. Los espacios más populares del parque, como siempre, estaban hasta el gorro de turistas. Pero siempre es posible encontrar lugares de paz entre la vegetación. Y mientras encontraba dónde instalarme, escuchaba un poco de los muchos músicos que acostumbran ubicarse en el parque: bossa nova, trova, étnica, acordeón... Y en una de esas vi a un solitario sujeto acariciando suavemente su guitarra. Me senté a unos metros, para escribir unas cuantas líneas escuchándole. En cosa de segundos, se arrancó con una mítica canción de Serrat... 


La canción me emocionó por muchas razones. Comprenderás que a unos días de mi viaje a México, después de tantas cosas, transformaciones y resurrecciones vividas en el interior de quien te escribe, la canción haya resultado especialmente poderosa. A unos cuantos días de... volver. 

El sujeto acabó su melodía y se acercó a él un matrimonio, que al parecer había escuchado hablar del joven músico. Resultó que eran compatriotas, de la Argentina. Cuando la pareja se alejaba, el cantante hizo sonar en su guitarra una canción emblemática de su patria...


Cuando terminó, me puse de pie para buscar otro lugar, pues me sentí incapaz de seguir enfrentando el complot musical que se orquestaba en mi contra. Mientras caminaba, recordé otro tango. Uno que no viene mucho al caso con estas reflexiones, pero que descubrí apenas ayer, gracias nuevamente a la conciencia que está desarrollando mi reproductor de MP3. Por eso...

... pa' rematar, mi iPod dice: "Confesión"

Así se llama este tango de Enrique Santos Discépolo y Luis César Amadori. La versión que yo tengo aparece en el disco Tango Bar, y está a cargo del grupo de Raúl Jaurena. Nunca había escuchado tan tremenda canción. Al menos no que yo recuerde. Pero ayer, cuando el modo aleatorio del aparetejo la puso, me quedé maravillado por la pasión y la locura de su letra.
¡Sol de mi vida!...
fui un fracasao
y en mi caída
busqué dejarte a un lao,
porque te quise
tanto...¡tanto!
que al rodar,
para salvarte
solo supe
hacerme odiar.
La letra completa es desgarradora, fascinante. Al buscar una versión en la red para compartirla, descubro que, además de la grabación clásica con Carlos Gardel, existen algunas versiones interpretadas por Enrique Bunbury, la mítica voz de los Héroes del Silencio. 

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Política y Poesía

La «cosa-pública» es una de mis debilidades: uno de esos intereses que pesan poderosamente en mi vida, aunque no he tenido la oportunidad de explorarla y profundizar en ella como quisiera. Quizá por eso no acostumbro hablar de política, aunque soy capaz de pasar horas aprendiendo y divagando sobre ella. En particular, salvo por conexiones muy sutiles y necesarias, he evitado usar este medio para hablar de política. Pero hoy me resulta inevitable romper esa regla. Parecerá un lugar común. (¡Y no sé qué tenga de malo eso!) Desde hace horas, seguramente, en miles y miles de páginas como ésta se están publicando entradas que hablan del tema. 

Es sabido que la elección que ayer culminó en los Estados Unidos de América, ha sido acompañada por la mirada del mundo entero desde las campañas internas de los partidos. Desde esa temprana hora, como millones de quienes fueron teniendo la oportunidad de escuchar a través de algún medio la voz de quien será el próximo presidente de aquella nación, sentí una emoción muy particular ante sus palabras. Me parecía evidente -como a millones de personas, es claro- que la inspiración de aquel sujeto no apelaba a la razón: se dirigía a fibras más profundas en nuestros tejidos. (Algunos dirán que se trata de fibras de menor valor, cuando lo que cuenta es sólo la razón. Difiero por completo.) Con el tiempo la poderosa herramienta de su "credo" empezó a generar un efecto en cadena como pocos se han visto en nuestros tiempos. ¿Como ignorar que la "poesía" que imprimió a su discurso hizo posible convertir una arenga en canción

Cierto que mucho hay de construcción en ese discurso; cierto es también que la estrategia de comunicación fue impecable y precisa en todo momento para acompañar sus palabras; cierto que la tecnología jugó un papel fundamental para alcanzar nuevos votantes. Pero todo eso funcionó al grado que funcionó, me parece, por una razón muy sencilla: la gente necesitaba esa "poesía" y este hombre ha sido capaz de ofrecerla. 

En un mundo convulsionado, donde la racionalidad y el individualismo extremo nos tienen en la lona y con la cuenta atrás, escuchar una palabra inspirada parece música. Cierto. El mundo es gobernado ya por intereses que rebasan a las figuras particulares. Pero cierto es también que un pueblo con inspiración es capaz de moverse, de transformarse. En su discurso de hace unas horas, el candidato electo dice a sus seguidores, palabras más palabras menos: «No tomará un año, posiblemente no nos tomará ni siquiera una administración, pero lo lograremos». Puede que ni siquiera un segundo periodo sea suficiente para cumplir ciertos sueños del pueblo americano (que queramos o no terminan incidiendo en los sueños del mundo entero, sujeto tantas veces a sus caprichos y vaivenes). Pero si ese pueblo -como también todos en lo nuestro– es capaz de creer auténticamente en sí mismo y en sus posibilidades, el mundo puede ser otro. 

El discurso de Barak Obama celebrando su victoria anoche, evidentemente, no tiene un segundo de desperdicio.


Watch CBS Videos Online

Adenda. El discurso del senador McCain admitiendo su derrota también es digno de ser escuchado: por su caballerosidad, su humildad; por la elegancia que refleja su llamado de unidad.

Al margen. Hoy planeaba publicar mi reseña sobre Vicky Cristina Barcelona, pero es evidente que me ganó el entusiasmo ante el discurso de Obama. Será mañana.

viernes, 27 de junio de 2008

Paréntesis sobre la atención

Paréntesis en estas nostalgias previas al viaje. (Paréntesis que con todo derecho más de una persona agradecerá.) Leo el artículo publicado hoy por Juan Villoro en Reforma. Como de costumbre, sin desperdicio. Las ideas que aporta encajan, además, con una cuestión que me tiene enganchado desde hace meses... y que ya se convierte en pauta para mi proyecto de tesis doctoral.

El texto se desarrolla en torno a las diferencias entre leer cine y leer televisión. Villoro recuerda que apenas hace tres lustros que el público mexicano empezó su regreso a las salas de cine, tras una década de estar lejos de las grandes pantallas (y refugiado ante la televisión y el video). [Aunque las causas de este distanciamiento no son materia del texto que nos ocupa, es sin duda interesante reflexionar sobre ellas.]

Las características de cada medio condicionan lecturas absolutamente distintas. Y recluirnos ante la pantalla chica modificó nuestra forma de contemplar la grande:
Durante unos 10 años mucha gente perdió la habilidad de concentrarse ante una película. Cuando los mausoleos de 500 butacas se reconvirtieron en rutilantes multicinemas, presenciamos un experimento antropológico: la conducta de la gente había cambiado; ahora veía el cine visto con la desatención propia de la tele.
Y me parece que se abre así un círculo vicioso: cierto cine termina por imitar el discurso de la televisión, pues se piensa ya como producto que habrá de terminar en el salón de una casa. (Aunque como el mismo Villoro reconoce hay también una cierta televisión que imita ejemplarmente las cualidades de cierto cine.)
Una película reclama la atención que debemos conceder a un mundo paralelo. En cambio, la televisión sucede mientras planchamos o hablamos por teléfono; su fuerza depende de comunicar de manera ambiental, sin que prestemos demasiada atención.
El escritor mexicano sugiere que la televisión "pide ser vista al modo de un acuario; en cambio, el cine equivale a una inmersión submarina". Tras el regreso masivo a las salas de cine, parece que algunos hemos recuperado la costumbre de ver cine: nos parecen chocantes, entonces, ciertas cosas mostradas como si estuviésemos ante un televisor. Un detalle de eso que marca la diferencia: el silencio contra el ruido.

Apunte importante. Hoy se cumplen 16 años de que nació la benjamina de la familia. Para mis colegas de la preparatoria, que la vieron nacer, verla es evidencia irrefutable de que estamos haciéndonos viejos. Algo semejante les sucede a mis compañeros de la licenciatura, quienes alegremente jugaban con ella cuando nos reuníamos en la casa para hacer trabajos. Por estas horas, la pequeña anda paseando con mamá por las calles de Nueva York, celebrando este aniversario. Dios mediante estaremos todos la próxima semana en el D.F. y podremos abrazarnos y festejarlo juntos. Entre tanto, la celebro aquí y comparto mi alegría.
From DIALOGO DE BA...
[Aquí, trepados en la banca-nube, en enero de 2007.]

lunes, 16 de junio de 2008

La Antena: entrañable homenaje al cine

"Es uno de los filmes más originales, entrañables y movilizantes de esta temporada." Sandra den Hamer, Directora Festival de Rótterdam

"Una poética y metafórica obra de arte sobre la comunicación humana y la sociedad contemporánea." Gregory Valens. The Hollywood Reporter

"La Antena -con sus defectos y simplificaciones, pero también con su encanto y talento- pasó a transformarse en una película política y audaz, de una impensada y perturbadora actualidad." Diego Lerer, El Clarín
Reproduzco estas citas, tomadas de la ficha que se distribuye en los Cines Verdi, porque yo no tengo palabras. Y no es que me las hayan robado (como a los habitantes de la Ciudad Sin Voz), sino que la emoción, la experiencia, está tan fresca, tan reciente, que no me siento capaz de articular mucho al respecto. Si acaso, puedo decir lo que resulta obvio con solo mirar el trailer. Esteban Sapir logra todo lo que dicen las citas de arriba, a través de un inmenso y poderoso homenaje al cine mismo: al lenguaje del cine, ése de las imágenes, de la auténtica fábrica de sueños; echa mano del genio de Méliès, del expresionismo alemán y uno de sus heredero el film noir (evoca así al Fritz Lang de Metrópolis, por supuesto, pero también al de M), de la comedia muda de Chaplin, del cine soviético de Eisenstein... Y si uno observa despacio puede encontrar guiños a casi cualquier género o movimiento de los que han construido la historia del cine como auténtica manifestación artística.

Pero decía que no quería hablar. Así que dejó mejor las imágenes de La Antena.

Apunte. Un último asunto. Además de la fotografía, la dirección de arte y todo aquello vinculado a la imagen, la película ofrece un banquete para el oído. La música de Leo Sujatovich resulta un protagonista más, construyendo una banda sonora que acompaña la acción al más puro estilo del cine mudo.

jueves, 1 de mayo de 2008

Redes

Primero un video... después unas palabras, ¿vale?


Hoy decir que uno cuenta a sus amigos con los dedos de la mano (y en casos extremos, con refuerzo de los dedos de los pies), es provocar que a uno lo miren con sospecha. Parece que ante la incertidumbre que nos rodea, la idea de amistad se convierte en un nostálgico refugio. En Vidas desperdiciadas. La modernidad y sus parias, escribe Zygmunt Bauman:
“Un número cada vez mayor de observadores confía razonablemente en que las amistades desempeñan un papel crucial en nuestra sociedad completamente individualizada. Con el rápido desmoronamiento de las tradicionales estructuras sustentadoras de la cohesión social, las relaciones tejidas a base de amistad podrían convertirse en nuestros chalecos o botes salvavidas.”
Las redes que antaño daban seguridad se han desvanecido; ante la añoranza, nos vemos en la necesidad de invocarlas con recurrencia. Y la tecnología nos ofrece vías sencillas para sentirnos consolados. Como añade Bauman más adelante:
“Los directorios del teléfono móvil representan la comunidad perdida y confiamos en que suplan la intimidad perdida.”
Y así como esos directorios, tenemos Facebook, hi5, mySpace, Tagged, más lo que se sume en la semana. Hablando de este fenómeno, Bauman cita a Charles Handy, quien señala que estas comunidades virtuales “pueden resultar divertidas” pese a crear sólo “una ilusión de intimidad y un simulacro de comunidad”.

Pongo el tema sobre la mesa no para condenar estas redes ni a la tecnología. ¡Nada más lejos de mis intenciones! Sólo comparto el llamado a, en la medida de lo posible, humanizarlas. No conformarnos con la ilusión de la amistad, sino celebrarla y construirla como un auténtico asidero.

Sobre el video. Fue colgado en YouTube hace veinte días. Al día de hoy, a las 10:17, hora de España, ha sido visto en su ubicación original, 317,547 veces. [Para evitar confusiones, para mis lectores en España debo decir que ha sido visto 317.547 veces; si no, puede parecer que han sido poco más 317 visitas y media.] 

Cuando empezaba a verlo la primera vez, primero me espanté. No tenía idea de quién era este tío, y no sabía qué tan en serio hablaba... aún así, me causaba gracia la solemnidad con que platicaba. Conforme avanzó la cosa no sólo fui entendiendo sino que me partía de la risa, plenamente identificado con la sorpresa que me causa el tiempo que la gente puede dedicarle a cultivar amistades digitales. Al final, creo que Bauman y Urdaneta, desde ubicaciones radicalmente distintas, se acercan -por lo pronto en los textos que estoy planteando aquí- a diversas dimensiones de un mismo fenómeno y nos dejan algo pa' reflexionar, ¿no?

Una cosa más: ya imaginarás cómo conocí este video. Exacto. ¡Lo recibí ayer a través de Facebook!

jueves, 7 de febrero de 2008

Un Quijote

Va uno de mis temas rezagados. Al cierre del primer mes del año se anunció en Madrid a los ganadores de los Premios Rey de España, convocados anualmente por la Agencia Española de Cooperación Internacional y la Agencia EFE. Entre los galardonados, nuestro querido Germán Dehesa.

El premio que le otorgan recibe el poderosísimo nombre de “Don Quijote”, y está destinado a reconocer el trabajo periodístico “mejor escrito en lengua española”. Cierto que se le otorga tomando como pretexto un solo artículo (publicado en su columna el 22 de junio del año pasado). Y cierto, como dicen algunos, que ese artículo no es quizá lo más significativo de Don Germán, pero, ¿sería posible que un texto mostrara lo que su pluma representa para la crónica del México de todos los días?

El jurado decidió premiar a Germán por su “brillante” forma de sintetizar el español de la Academia con el habla de nuestra gente, revitalizando nuestra lengua y cautivando con su sentido del humor a quienes le leemos.

Un botón. Unos días antes de que se anunciara este reconocimiento, Germán describía su reacción ante los súbitos ataques de catastrofismo que suelen aquejarnos:

"[…] aplico los frenos de emergencia, veo hacia arriba, veo hacia abajo y me atravieso a la banqueta soleada. Esto lo hago porque mi temperamento propende a la chacota, porque soy veracruzano, porque México a veces me duele, pero la mayoría del tiempo, me exalta, me divierte y me emociona."

De Germán y este premio, escribe ayer Sergio Aguayo en su columna: “Se lo merece por la calidad de su pluma y la calidez de su alma”.

No conozco personalmente a Germán (lo conozco en “segundo grado”, pues fue profesor de papá en la preparatoria, cuando ambos eran un poco más jóvenes). Pero con lo que le conozco a través de sus letras me basta para decir que a todo lo dicho sobre su trabajo, me sumo.

Y me emociono.

Pendientes. Un mes sin Carmen al aire en la W. El debate generado a partir de y en torno a este hecho, no es poca cosa. Sobre la mesa –una mesa que históricamente se ha centrado en los derechos de los comunicadores y que en fechas recientes ha privilegiado en particular los de las grandes empresas de comunicación– empieza a emerger la idea de los derechos de las audiencias. Me parece que merece la pena plantearse el tema.

miércoles, 23 de enero de 2008

Para salvar a México

Pensando en Majo, que a través de un oportuno e inspirador correo electrónico me puso en contacto con la charla a la que hago referencia.

En octubre de 2007, en el marco de un Encuentro Empresarial de la Coparmex, Denise Dresser dio una conferencia titulada "De la sumisión a la participación ciudadana". Sin duda el título se explica sólo.

He dicho ya antes que la sola voz de Dresser me cautiva. Es su voz, sin duda. Pero por supuesto también son sus palabras. El texto no tiene desperdicio. Pero tras cuatro meses lejos de mi tierra, se explica que una parte me haya estremecido en particular.

"... quienes como yo por razones de exilio profesional hemos vivido años fuera de México sabemos lo que es andar con el corazón apretado, con pequeñas nostalgias y grandes recuerdos [...]. Lo que es querer tanto a un país , lo que es querer regresar a él para mejorarlo y salvarlo de sí mismo."


Entre las cosas que más me han sorprendido de mí mismo en estos meses, es el enorme amor que siento por mi país. Y es por ese mismo amor que con frecuencia me duele. Pero algo tengo claro: no puedo dejarme vencer por el pesimismo. Hay mucho por hacer. A mí las ideas se me empiezan a acumular y estoy en busca de darles salida. Si no se te ocurre nada todavía, no pierdes nada echando un vistazo a las palabras que me hicieron recuperar "la cuerda".

Y si tampoco sale nada, no dejes de buscar en el silencio. Estoy seguro que algo surgirá.

Por si te sirve, te dejo el acceso al video de la conferencia, y también la liga a la versión en texto (PDF), editado por la propia Coparmex.

lunes, 14 de enero de 2008

Frente al pesimismo

No está claro si sea por herencia cultural, producto de un mestizaje accidentado o parte de nuestra constitución genética. Pero cierto es que con frecuencia nos da por el pesimismo, y más en el ámbito de lo social.

Y no niego que las señales que recibimos son suficientemente contundentes como para estremecer a cualquiera. Sin embargo, también parece claro que por motivos igual de desconocidos, somos capaces de sobreponernos y, más aún, de construir. Basta que se nos dé la gana.

Por eso, hoy que leía la columna de Germán Dehesa en Reforma, sentí una empatía absoluta con sus palabras.

A reserva de que puedas consultar el texto completo en su fuente original, comparto aquí el fragmento que a mi juicio resulta más poderoso.

Pronto cumpliré 64 años de vivir y de ser feliz en México. Mi país me ha dado muchísimo y su gente suele reunir ternura, imaginación, reciedumbre y fuerza. Ningún buen mexicano (y somos millones) se va a quedar con los brazos cruzados mirando el supuesto incendio. Basta con que aprendamos a organizarnos y a comunicarnos entre nosotros, para que la patria, como el árbol de la esperanza, se mantenga firme.

La falacia de los agoreros de enero es pretender hacernos creer que todo nos va a ocurrir de golpe. Nunca ha sido así y con garbo o con lo que se pueda, le hemos hecho faena al toro que la imprevisión, o la falta de justicia, o la pura fatalidad nos ha ido soltando. 2008 es un buen año para hacer varias faenas valientes y fuertes; nomás vayan soltando a los toros de uno en uno, no sean desgraciados.

Es cosa sabida que anunciar desgracias terribles es entre nosotros deporte nacional. Con una a la que le atinemos adquirimos enorme prestigio entre nuestros allegados que comienzan a mirarnos como si fuéramos videntes tenochcas. En el fondo, es un juego bastante tonto. Mejor, mucho mejor nos estaría trabajar para empujar entre todos la piedra que mantiene cegado el curso de la justicia, los valores, el respeto, la honradez, el estudio y tantas otras carencias de nuestro país. Si conseguimos moverla un milímetro, eso será bueno y útil para México; será un modo de decirle a los buitres y a las hienas: ¡oigan, ya párenle!.

jueves, 10 de enero de 2008

Dos sonrisas

Siempre ha sido para mí una delicia escuchar conversar a Denise con Carmen. Porque aunque sea a través sólo del audio, siempre son visibles sus sonrisas. Y leer hoy a la primera referirse a la sonrisa de la segunda, no hizo sino emocionarme.

Dresser comienza su columna publicada hoy en Reforma citando un poema de José Emilio Pacheco sobre lo que rescataría de su México, y afirma:
José Emilio tiene su lista de lo mejor de México y yo la mía; esa lista que es combustible y motor, estandarte y bandera. Esa enumeración para seguir creyendo que lo difícil se hace con rapidez pero lo imposible toma un poco más de tiempo. Las razones por las cuales vale la pena no perder la fe en este país maltrecho y abandonar la lucha compartida por cambiar su faz. Y entre esos motivos, la sonrisa de Carmen Aristegui.

La leo y de inmediato respondo... Yo, sin lugar a dudas, incluyo en mi lista las sonrisas de ambas. Por lo que ambas sonrisas encierran de mi País, al que amo y que me duele tantas veces.

Para leer a Dresser hay que pagar suscripción a reforma.com, así que, con respeto y empatía, me atrevo a reproducir algo de lo que escribe en su columna esta mañana, a partir de la sonrisa de Carmen Aristegui...

Esa sonrisa franca, abierta, luminosa, fresca, generosa. La sonrisa de alguien que entiende al periodismo como profesión enraizada en una posición moral. De alguien que mira a México tal como es y no puede evitar juzgarlo. De alguien abocada a construir un país donde también quepan los pobres. De alguien convencida de que la libertad existe, aunque tantos se empeñen en coartarla. Escéptica ante la autoridad, insaciable ante la información, imbuida por las ganas de empujar los límites de lo posible, comprometida con llevar la nota hasta sus últimas consecuencias, defensora del debate en todas sus formas. Empeñada en confrontar al poder con la verdad.

Y obsesionada con llamar a las cosas por su nombre. Marcial Maciel, pederasta. Mario Marín, confabulado. Arturo Montiel, corrupto. Elección del 2006, polarizante. Ley Televisa, vergonzosa. Suprema Corte, inconsistente. Palabras certeras, palabras duras, palabras incómodas. Palabras cuyo objetivo es generar un debate político genuino sobre los temas que afectan el presente y el futuro de México. Palabras necesarias en tiempos como éstos, cuando la corriente corre hacia una suave conformidad. Cuando el disenso se confunde con la subversión. Cuando las creencias de una persona pueden ser motivo de sospecha, como lo advirtió el titán del periodismo Edward R. Murrow ante el advenimiento del macartismo. […]

Lo que le ha ocurrido a Carmen Aristegui la trasciende; su futuro será una prueba para la democracia mexicana y su caso un síntoma de aquello que la aprisiona. La polarización política que aún persiste y que tanto los panistas como los lópezobradoristas se empeñan en perpetuar. Las ofrendas políticas que los medios parecen estar dispuestos a ofrecerle al Presidente y a quienes lo rodean. El servilismo de tantos que se acomodan para quedar bien con Los Pinos y sus habitantes. La falsa ingenuidad de comentaristas que niegan los vericuetos políticos de esta historia. Y los problemas estructurales que todo ello revela: un sistema político que con demasiada frecuencia sigue operando conforme a las prácticas del pasado. […]

Porque en palabras de E.B. White: "cuando hay muchos dueños, cada uno persiguiendo su propia versión de la verdad, nosotros podemos arribar a la verdad y albergarnos en su luz". Es sólo cuando hay un manojo de dueños que la verdad se vuelve elusiva y la luz palidece, como está ocurriendo hoy y como el caso de Carmen Aristegui ha evidenciado.

[…] Ningún gobierno debe existir sin críticos que acoten su actuación o sin contrapesos que lo contengan. El asunto de Carmen Aristegui revela por qué la estructura de los medios en México es tan disfuncional y debe ser revisada a través de una nueva legislación. Su sacrificio debe ser acicate para la acción y motivo para la reflexión. Porque la voz de Carmen Aristegui provee un apoyo crítico al proceso de construcción democrática. El espacio de Carmen Aristegui es una válvula de escape necesaria ante las presiones sociales que arrecian. El programa de Carmen Aristegui alberga la pluralidad combativa a la cual México debe acostumbrarse. Y bueno, su sonrisa es una razón más para seguir amando a la patria.

miércoles, 9 de enero de 2008

La W sin Aristegui

Lo reconozco en voz alta: la salida de Carmen Aristegui de la W, me entristece enormemente.

Cuando el viernes 4 descargué su programa como hacía diario desde que llegué a Barcelona, la escuché y desde lo poco habitual de su saludo me estremecí. Más tarde, cuando descargué su última hora de transmisión y la escuché, en varios momentos me emocioné hasta las lágrimas. (Yo sé que emocionarme hasta ese punto no es difícil, pero nunca me había pasando escuchando las noticias.) Las despedidas de sus compañeros hablaban por sí mismas. Desde un siempre contundente y claro Francisco Javier González, hasta un sorprendido y titubeante Jaime Albarrán, pasando por una entrañable Edith Gómez; en sus respectivos espacios siguieron desde Javier Poza hasta el equipo superviviente del Weso.

El luto ha seguido por días. Voces, sobre todo Plumas, que en muchos temas trascendentes suelen discordar fuertemente, estos días han aparecido unánimes en reconocer dos cosas: la enorme aportación que Carmen ha venido haciendo al periodismo mexicano y lo negativa que resulta su salida –esperomos temporal- para el equilibrio en la radio mexicana.

Recupero como muestra algunos fragmentos:

Katia D’Artigues, El Universal, 7 de enero. “Malas noticias primero. Como much@s, ando huérfana de noticiario matutino. Era un noticiario con muy buenos resultados de audiencia y también comerciales (algo que le faltó a José Gutiérrez Vivó, por ejemplo), dirigido por una periodista llamada Carmen Aristegui con agenda plural y mucha credibilidad. Entonces, ¿por qué sale del aire y una estación de radio —la XEW— decide no renovarle el contrato? ¿No suena ilógico, como balazo al pie? […] En fin. Elegante, Carmen decidió no dar entrevistas, anunciar con voz entrecortada que su plan para hoy, lunes en la mañana, era llevar a su querido Emilio a la escuela y escribir un artículo sobre la libertad de expresión.”

Miguel Ángel Granados Chapa, Reforma, 6 de enero. “[…] como nadie en los medios electrónicos, Carmen Aristegui encaró con dignidad y acusado profesionalismo los dilemas que ha planteado la crispación social presente en México desde 2005. Para los intereses dominantes en la comunicación y el poder político, la gallarda posición y la radical independencia de la periodista resultaban, ésas sí, incompatibles con su propósito de alinear la información de gran alcance a una visión conformista de lo que ocurre en nuestro país.”

Guadalupe Loaeza, Reforma, 8 de enero. “Algo que me maravillaba de la forma en que Carmen daba las noticias aparte de su objetividad era el respeto que siempre le manifestaba a su amplísimo auditorio. Nunca le sentí un tono paternalista, impositivo, ni mucho menos amarillista. Cuando se equivocaba, de inmediato reconocía su error; siempre estaba abierta para darle voz a aquellos que exigían una réplica respecto ya sea a denuncias o a dichos emitidos por algunos políticos; cuando analizaba un tema político o social, procuraba ir, invariablemente, hasta sus últimas consecuencias sin importarle el tiempo que le tomara; […] pero de todo lo anterior lo que más me llamaba la atención de Carmen era que en un país donde reina el fatalismo, el conformismo y el arribismo, ella fuera tan valiente. Por más que colaborara en una empresa como Televisa o Prisa, dos consorcios poderosísimos, jamás hizo a un lado sus convicciones, jamás optó por una actitud acomodaticia y jamás se contaminó por una línea editorial contraria a la suya propia.”

Salvador García Soto, El Universal, 5 de enero. “¿Por qué una empresa que tiene una barra de noticieros exitosa decide de pronto desmantelarla? ¿Cuál es el cálculo de despedir a conductores de renombre y que además le generaban a la empresa importantes ventas, para sustituirlos con espacios inocuos y conductores monótonos? ¿Cómo se decide fracturar, justo a punto de relanzarlo, al que dicen es su “programa estelar” y su “gran apuesta”? ¿Es totalmente casual que se deshagan de periodistas críticos y cancelen espacios donde se ejercía la crítica al sistema y al gobierno? Lo que en un principio parecieron hechos aislados o producto de “torpezas”, “descuidos” o “impericias” de sus directivos, podrían cobrar otro sentido y configurar un patrón que apunta claramente a una estrategia de desmantelamiento deliberado de un proyecto radiofónico que se fue volviendo incómodo para algunos sectores sociales y del gobierno.”

Germán Dehesa, Reforma. 7 de enero. “[…] los Reyes me han traído este año otro regalo nefasto: la desaparición del cuadrante radiofónico de mi amada Carmen Aristegui, para mi gusto, la voz más libre que quedaba en la radio mexicana.”

Germán Dehesa, Reforma, 9 de enero. “No entiendo. El grupo PRISA surge de una memorable aventura del derecho a la información en España; aventura que culmina con el periódico "El País" tan notable por tantas cosas, una de ellas su apertura informativa y su respeto a todas las voces. […] Ahora nos traen la noticia de la salida de Carmen Aristegui. Las razones que aducen para esto son todo lo contrario; son las sinrazones de la mentalidad franquista y las babosadas de aquél que sabe que no tiene por qué darle explicaciones a nadie. La empresa así lo decidió y a los macehuales sólo nos toca callar y obedecer. Olvidan que se trata de una concesión para dar servicio a la comunidad y que ésta ya no se halla en plan de callar y obedecer; queremos explicaciones razonadas, o en su caso, la reinstalación de Carmen, o lo que ella considere conveniente. Lo primero que tienen que saber los encomenderos hertzianos es que Carmen no está sola y que cada vez seremos más los que salgamos en defensa de sus derechos que son también los nuestros. Mi cuatacha Denise Dresser ya sacó también la armadura y la lanza y se dispone a dar la ruda batalla contra los dragones con PRISA. Creo que es deber de todos los verdaderos ciudadanos salir en defensa de todo lo que Carmen representa

Alvaro Cueva, Milenio, 6 de enero. Habrá sido por el vigor de Carmen, por la dualidad de administraciones o por lo que usted quiera, pero la señora Aristegui construyó un programa de radio increíblemente bueno y potente. […] El viernes pasado, Carmen Aristegui sorprendió al público despidiéndose al aire por diferencias editoriales con su empresa. […] Carmen Aristegui, como muchas figuras que usted conoce y admira tanto como yo, pertenece a otra escuela, pelea sola, no pueden jugar a hacerle la chamba a alguien más ni a doblar las manos para que el noticiario estelar se lleve las exclusivas que ella podría conseguir más rápido y mejor. Lo que sucedió el viernes pasado en W Radio es más importante de lo que parece, fue un choque más entre lo corporativo y lo individual, algo que también tiene que ver con las batallas que usted y yo libramos todos los días, algo como para ponerse a pensar largo y tendido.


Con frecuencia no coincido yo mismo con algunos de los columnistas que aquí aparecen. Sin embargo, no dejo de leerlos siempre que puedo, porque creo en la pluralidad. Y es eso lo que admiro desde hace mucho tiempo en Carmen. Su capacidad de ser una ventana para voces distintas. La forma en que encarna la pluralidad en un México tan complicado. No voy a decir que admire su objetividad, pues siempre he creído que eso no existe en el periodismo más que como aspiración o tendencia. Pero es que incluso en esa aspiración, su conducta ética, el ejercicio cotidiano de su labor, daba muestra de una búsqueda incansable por permitir que se escuchen todas las voces y dejar que quien la escuchaba se construyera una verdad propia.

Cierto es, como dijo Brozo a Loret de Mola en Radio Fórmula, que muchos están aprovechando esto para colgarse de ahí y sacarle provecho… Ya poco a poco las cosas tendrán que acomodarse, y yo espero que donde Carmen reaparezca, haya modo de escucharla desde acá.

Mientras tanto, como Guadalupe Loaeza, “no me hallo”, pues, como escribe Katia D’Artigues, ando “huérfano” de noticiario.